El trastorno depresivo mayor suele conocerse simplemente como “depresión”. La depresión es más que un mal humor o una sensación de tristeza. Es un sentimiento persistente de melancolía que interfiere con la vida diaria y la productividad. Las personas con depresión suelen perder interés en cosas que antes les producían alegría; pueden perder la capacidad de concentrarse o de dormir bien. Casi el 51 % de los adultos en todo el mundo sufren de depresión, y es el doble de frecuente en mujeres que en hombres.
Las barreras al tratamiento han impedido que muchas personas obtengan la ayuda que necesitan para controlar la depresión. Dos barreras principales han sido el estigma en torno a las enfermedades mentales y la escasez de profesionales de la salud mental. Afortunadamente, ambas han mejorado en los últimos años. El estigma ha disminuido a medida que más personas comparten sus experiencias y su éxito al buscar tratamiento. Un estudio de 2021 de la Universidad de Indiana mostró una disminución del estigma hacia las personas con depresión y una mayor comprensión de las causas del trastorno, lo que revirtió dos décadas de tendencias. Y aunque todavía hay muy pocos proveedores de atención de salud mental para cubrir la demanda, un aumento en los servicios de telesalud y las aplicaciones de salud digital han aumentado el acceso a tratamientos como la terapia conversacional y la terapia cognitivo-conductual. Más personas entienden: la depresión es un trastorno común con muchos tratamientos probados que ofrecen esperanza.
¿Qué causa la depresión mayor?
Las causas de la depresión son complejas e incluyen factores biológicos, psicológicos, sociales y químicos. Algunos estudios han encontrado un componente genético: casi el 50% de las personas con depresión tienen un familiar cercano que también la padece. Pero incluso este hallazgo plantea más preguntas: ¿Es más probable que los familiares sufran depresión debido a factores genéticos o a la presencia de factores psicológicos y físicos similares dentro de la unidad familiar? Esto aún no está claro.
Lo que los científicos sí saben es que la depresión está relacionada con nuestras experiencias vitales. Las personas que sufren eventos estresantes y traumáticos, desde la muerte de un ser querido hasta la pérdida del empleo, tienen mayor probabilidad de padecer depresión. La depresión también tiene un componente químico, y un desequilibrio de sustancias químicas en el cerebro, como la serotonina y la dopamina, puede contribuir a este trastorno. Asimismo, la depresión está relacionada con la salud física y los hábitos de vida. Las personas con estilos de vida sedentarios, dietas bajas en nutrientes y que fuman o beben tienen mayor probabilidad de sufrir depresión.
La respuesta, entonces, depende de varias variables. El riesgo de depresión de una persona está influenciado por quién es, qué le sucede y cómo vive. Sin embargo, así como existen muchas causas de la depresión, también existen muchos tratamientos probados y eficaces que pueden ayudar a controlarla.
¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de la depresión mayor incluyen:
• Disminución del deseo de trabajar y producir
• Sentimientos de desesperanza, vacío o tristeza
• Aumento de la irritabilidad y la ira
• Pérdida de interés en actividades que antes proporcionaban placer.
• Baja autoestima
• Dificultad para concentrarse o tomar decisiones
• Cambios en los patrones de sueño, que pueden ser dormir demasiado o muy poco.
• Baja energía
• Pensamientos de morir
Tratamientos para la depresión mayor
Así como las causas de la depresión son muy individuales, también lo son los tratamientos: si un tratamiento no funciona, otro (o una combinación de varios) puede ser más eficaz. Algunos de esos tratamientos incluyen:
Terapia de conversaciónAl trabajar con un terapeuta, una persona puede recibir apoyo y aprender estrategias para afrontar sus factores de estrés. Según sus objetivos y necesidades, algunas personas acuden a terapia solo por un corto período, mientras que otras la continúan a largo plazo.
Terapia cognitivo-conductual (TCC): La terapia cognitivo-conductual (TCC) ayuda a las personas a identificar y modificar sus patrones de pensamiento, fomentando un enfoque más consciente e intencional que puede cambiar comportamientos y reacciones. Se puede aprender TCC con la ayuda de un profesional de la salud mental o incluso a través de aplicaciones o libros de salud digital.
MedicamentosLos medicamentos antidepresivos, incluidos los ISRS, los IRSN y los IRND, regulan las sustancias químicas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo y el comportamiento. Las personas que comienzan un tratamiento farmacológico para la depresión mayor probablemente trabajarán con un profesional de la salud mental, quien realizará un seguimiento periódico para determinar si el medicamento y la dosis son los más adecuados para cada paciente.
Cuidados personales: Los hábitos de vida pueden ayudar a controlar la depresión. Mantenerse activo, ya sea mediante el ejercicio o simplemente retomando las actividades que antes disfrutaba, puede promover el bienestar. Establecer un horario para comidas saludables y hábitos de sueño regulares también puede ser beneficioso. Mantenerse conectado con los demás y compartir los sentimientos es igualmente importante.
Cuándo y cómo solicitar ayuda de emergencia
Si alguien siente que puede hacerse daño o intentar suicidarse, debe buscar ayuda de inmediato. Hay muchas líneas telefónicas de ayuda y profesionales de la salud dispuestos a brindar asistencia.
• En EE. UU. y Canadá, llame o envíe un mensaje de texto al 988 para comunicarse con una línea de ayuda para la prevención del suicidio. Para encontrar una línea de ayuda para otros países, utilice el Apoyo en crisis suicida Listado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio.
• Llame a un médico o a un profesional de la salud mental.
• Contacta con un amigo o un miembro de confianza de la comunidad.
Hoy en día, la sociedad en su conjunto comprende y acepta mejor la necesidad de ayuda para combatir y tratar la depresión. Gracias a las terapias mejoradas, quienes padecen este trastorno ya no tienen que sufrir en silencio. Nuestra comprensión cada vez mayor de la salud mental y, en particular, de la depresión, ofrece esperanza a los millones de personas en todo el mundo que luchan contra el trastorno depresivo mayor.
