Esclerosis múltiple: los avances terapéuticos ofrecen grandes esperanzas para una enfermedad impredecible

Tres adultos están de pie junto a un lago, mirando al cielo, con colinas y árboles al fondo.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad del sistema nervioso central. Se produce por el daño a la mielina, un tejido que protege las fibras nerviosas. Cuando la mielina se daña, puede afectar el funcionamiento del cerebro, la médula espinal y los nervios ópticos. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 1,8 millones de personas viven con esta enfermedad, y su prevalencia ha aumentado en todas las regiones del mundo durante la última década.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad compleja cuyos síntomas varían de una persona a otra en cuanto a tipo, duración y gravedad. Si bien aún no existe cura para la EM y se desconoce su causa, los últimos treinta años han sido un periodo apasionante para la investigación sobre esta enfermedad. Los avances significativos han dado lugar a tratamientos prometedores que reducen los síntomas y mejoran la calidad de vida de quienes la padecen.

¿Cuáles son los síntomas de la esclerosis múltiple?

Los síntomas de la esclerosis múltiple pueden ser impredecibles. Algunas personas con esclerosis múltiple experimentan síntomas leves o de corta duración, mientras que otras pueden llegar a tener dificultades para caminar, ver o hablar. Estos síntomas pueden variar según el clima y el estado de salud. Por ejemplo, algunos empeoran durante una infección, como una infección urinaria, o con el calor.

Un síntoma característico se conoce como el “abrazo de la EM”. Se trata de una sensación incómoda o dolorosa de opresión o presión alrededor del torso. El abrazo de la EM suele ser uno de los primeros síntomas de la esclerosis múltiple y puede durar desde unos segundos hasta varias horas.

Otros síntomas incluyen:

• Rigidez muscular, entumecimiento u hormigueo

• Dificultad para caminar

• Ceguera, visión borrosa o distorsión del color

• Fatiga

• Problemas de memoria

• Cambios de humor

• Dificultad para concentrarse

¿Cuáles son los tipos de esclerosis múltiple?

Existen cuatro tipos principales de EM que corresponden a la etapa de la enfermedad:

• Síndrome clínicamente aislado (SCA)Esto describe a pacientes que pueden presentar inflamación o daño en la mielina, lo que puede provocar síntomas tempranos, pero que no cumplen los criterios para un diagnóstico de EM. No todos los casos de CIS evolucionarán a EM.

• Esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR): Durante esta etapa, la EM alterna entre brotes de síntomas y períodos de remisión. Las remisiones pueden durar desde semanas hasta años. Este es el tipo más común de EM, con aproximadamente 851 diagnósticos en esta etapa.

• Esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP): Se trata de una progresión de la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR), en la que los síntomas se agravan y los períodos de remisión se vuelven menos frecuentes.

• Esclerosis múltiple primaria progresiva (EMPP): En este tipo de EM, los síntomas seguirán empeorando sin periodos de remisión. Este tipo representa aproximadamente el 101% de los diagnósticos de EM.

¿Quién tiene más probabilidades de contraerlo?

Durante años, los médicos creyeron que la esclerosis múltiple afectaba principalmente a personas blancas de ascendencia nordeuropea. Por ello, la mayoría de las investigaciones sobre la esclerosis múltiple se centraron en este grupo demográfico. Sin embargo, investigaciones recientes han cambiado este enfoque. Cada vez se diagnostica más esclerosis múltiple a mujeres afroamericanas e inmigrantes hispanos en Estados Unidos. Los estudios están analizando poblaciones raciales y étnicas más diversas para obtener una visión más clara de los grupos con mayor riesgo de padecer esclerosis múltiple.

En general, las personas que tienen un mayor riesgo de padecer esclerosis múltiple son:

• Adultos jóvenes de entre 20 y 50 años

• Mujer

• Personas con familiares que han tenido esclerosis múltiple

• Personas con obesidad, especialmente obesidad durante la infancia.

• Personas que han padecido ciertas enfermedades autoinmunes, como diabetes tipo 1, enfermedad inflamatoria intestinal y psoriasis.

• Personas que fuman

• Personas con niveles bajos de vitamina D

¿Cómo se trata?

Gracias a los recientes avances en los tratamientos, actualmente existen más de 20 terapias modificadoras de la enfermedad (TME) para la esclerosis múltiple que pueden ralentizar el daño al sistema nervioso central y reducir la frecuencia de las recaídas.

Actualmente se están realizando ensayos clínicos con terapias adicionales para encontrar más maneras de ralentizar la progresión de la esclerosis múltiple y reparar el funcionamiento del sistema nervioso central.

Vivir con esclerosis múltiple

Para quienes han sido diagnosticados con esclerosis múltiple, adoptar un estilo de vida saludable puede ayudar a controlar los síntomas y retrasar la progresión de la enfermedad. Si bien es importante que cada persona consulte a su médico para comprender mejor cómo controlar su afección, algunas recomendaciones comunes incluyen:

• Sigue una dieta equilibrada y evita el exceso de azúcar, grasas animales y sal.

• Incorpora el ejercicio a tu rutina diaria. El ejercicio aeróbico, el yoga, el tai chi y las actividades acuáticas se consideran beneficiosos. La mejor rutina de ejercicios para cada persona dependerá de la etapa de la enfermedad y de su nivel de movilidad.

• Controla el estrés y prioriza el sueño.

• Socializa y mantén tus relaciones interpersonales.

• Ejercita tu mente completando rompecabezas, juegos mentales, etc. para ayudar a mantener la función cognitiva.

• Adapte su entorno a sus necesidades físicas y garantice un espacio vital seguro. Considere la posibilidad de instalar barras de apoyo u otros dispositivos de asistencia para facilitar la movilidad segura.

Hoy en día, los investigadores están logrando avances significativos y ofreciendo esperanza a millones de personas que viven con esclerosis múltiple. No se conforman con tratar la enfermedad, sino que continúan buscando la causa de la EM y, con ella, su cura.

Categorías:

Esclerosis múltiple
Comparte esto: