La artritis reumatoide (AR) es un trastorno inflamatorio crónico. Al ser una enfermedad autoinmune, la artritis reumatoide provoca que el sistema inmunitario ataque las células sanas de todo el cuerpo. Esto, a su vez, produce inflamación y, posteriormente, dolor articular. En ocasiones, también puede dañar órganos como los pulmones, el corazón y los ojos.
Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 18 millones de personas en todo el mundo padecen artritis reumatoide. Para muchos de quienes sufren esta enfermedad, el dolor y la rigidez en las articulaciones dificultan el mantenimiento de una rutina diaria. Sin embargo, un tratamiento oportuno puede aliviar estos efectos.
¿Cuáles son los factores de riesgo de la artritis reumatoide??
El sexo y la edad son los dos principales factores de riesgo para la artritis reumatoide. Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de desarrollar esta enfermedad, y la mayoría de las personas presentan síntomas durante la década de los sesenta. Otros factores de riesgo, como el tabaquismo y la obesidad, pueden reducirse mediante cambios en el estilo de vida. Las personas pueden disminuir su riesgo de desarrollar artritis reumatoide mediante:
• Incorporar ejercicios adecuados para aumentar la movilidad
• Mantener un peso corporal saludable
• Seguir una dieta nutritiva
• Mantener una buena salud dental
• No fumar
¿Cuáles son los síntomas??
La artritis reumatoide alterna entre dos etapas: brotes, cuando los síntomas empeoran; y remisión, cuando los síntomas mejoran. Durante un brote, que puede durar desde unas pocas horas hasta varias semanas, una persona puede experimentar:
• Dolor articular
• Rigidez en las articulaciones
• Problemas de equilibrio
• Hinchazón y sensibilidad en las articulaciones
• Debilidad
• Fiebre
¿Cuál es la diferencia entre la artritis reumatoide y la osteoartritis?
La osteoartritis es una afección articular degenerativa que empeora con el tiempo. Si bien ambas formas de artritis pueden presentar síntomas similares, sus causas son diferentes. La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune, mientras que la osteoartritis se produce por el desgaste general que provoca la degradación gradual del cartílago articular, la disminución del líquido sinovial relacionada con la edad o un traumatismo agudo en la articulación. Aunque ambas causan dolor articular, es importante que el médico diagnostique qué tipo de artritis padece el paciente para poder ofrecerle el tratamiento más eficaz.
¿Cómo se trata?
Aunque aún no se ha descubierto la cura definitiva, sus síntomas pueden controlarse. Cuanto antes comience el tratamiento, mayor será la probabilidad de que la progresión de la enfermedad se ralentice o incluso entre en remisión. Sin embargo, sin tratamiento, la afección empeorará. Si alguien cree estar experimentando los primeros síntomas de la artritis reumatoide, debe consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico.
Entre los medicamentos que pueden ralentizar los efectos de la artritis reumatoide y prevenir el daño articular se incluyen los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME), los glucocorticoides, los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los analgésicos. Además, los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales pueden aliviar el dolor y promover la movilidad con ejercicios diseñados para mantener la flexibilidad articular. En casos avanzados de artritis reumatoide, la cirugía puede ser la opción más eficaz.
¿Qué consejos existen para vivir con artritis reumatoide?
La actividad física puede aliviar los síntomas de la enfermedad, mejorar la función articular e incluso retrasar su progresión. Las personas con esta enfermedad deben consultar con su médico sobre los ejercicios adecuados, pero, en general, se recomienda realizar unos 150 minutos de actividad moderada a la semana.
Mantener un peso saludable puede reducir la tensión en las articulaciones, lo que puede agravar la artritis. Incluso una ligera reducción de peso puede ser beneficiosa. Por ejemplo, perder tan solo medio kilo reduce la carga que soporta la rodilla en dos kilos.
Aplicar compresas calientes o frías en las articulaciones afectadas también puede aliviar el dolor. El calor relaja los músculos tensos, mientras que el hielo reduce la hinchazón y el dolor. Además, algunas personas encuentran alivio mediante técnicas de relajación, como la meditación o los ejercicios de respiración profunda.
